FUERA DE MI CUERPO: FEDERICO ROLDÁN

Conocí a Federico Roldán en una reunión de artistas visuales. Cada uno pasaba a hablar de las obras previas que lo habían llevado a producir su proyecto más reciente. Lo que era una muestra del trabajo e intereses de los artistas, muchas veces terminaba siendo una confesión biográfica sobre su quehacer. Hacia el final de la sesión, Federico fue el último en pasar a hablarnos de su obra: “Después de hablar sobre tanta conceptualización, quiero aclarar que mi obra es muy caprichosa”. Claramente estaba provocándonos...

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 Retrato cortesía de Federico Roldán

Retrato cortesía de Federico Roldán

Por Rodolfo Sousa

Una de tus obras consistió en trabajar durante más de un año en un calco tuyo, un doble de tela, que mide lo mismo que tú. Un dia, cansado de él, lo tiraste al río. Aunque al final te arrepentiste y fuiste a recuperarlo. Me gustaría que me contaras sobre ese proyecto y cuáles fueron los efectos que produjeron en ti como autor.

Estaba tan cansado de mi mismo que decidí hacerme, de una manera mimética, para poder verme y sentirme fuera de mi cuerpo. Me copie cada parte con cinta adhesiva, y lo pasé a tela, que luego cosí y rellene. Obtenido eso podía ejercer sobre mi cualquier cosa. 

Al principio lo pensé como una escultura autónoma, generada a partir de una anécdota: después de un episodio en mi niñez cuando un anzuelo de pescar me atravesó un dedo por accidente, volví a sentir esa sensación de forma reiterada y quería poder visualizarla. Llevado a la práctica resultó un fracaso: no me gustaba lo que veia y sentia que tanto trabajo había sido en vano. El enojo con el objeto se mezcló con el mío por mi mismo y al no saber qué hacer decidí que tenía que eliminarlo. Así fue como después de muchos intentos opté arrojarlo al río. 

Al verlo irse flotando y hundiéndose me sentí peor de como estaba y me tiré a buscarlo. Después de ese impás nos llevamos muy bien, confinamos un proyecto juntos, y hasta estuvo expuesto. 

En algún punto creo que necesitaba vivenciar esos procesos y sentir mi perdida sin haberme perdido del todo.

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Felix Gonzalez Torres, a diferencia de otros artistas, decía que toda su obra tenía un remitente, que era su pareja, y que todos los demás no éramos más que testigos o espectadores de algo íntimo. ¿Qué lazo intentas generar con el espectador a través de la performance transmitida por instagram, tomando en cuenta que a quien echaste al río era tu doble de tela?

La idea de transmitirlo por instagram surgió luego de pensar que quizás iba a querer compartirlo y no iba a tener registro más que con un teléfono celular, porque era lo único con lo que contaba y llevaba a todas partes. A partir de ello pensé en instagram y en la inmediatez que otorga la red a través de la opción “historia”: además de que puede verse en cualquier parte del mundo y no hay que ser un testigo presente, el registro sólo dura 24 horas y se borra. Si no lo viste, ya es tarde.

 Queria que pudiera verse la secuencia completa, desde que me levantaba con mi doble hasta que este se hundía, y al final volvía a buscarlo. Lo consideré para el espectador, al igual que un suceso más en mi dia a dia,  como una serie de imágenes más en el dia a dia,. 

En relación a esto que decis sobre FGT, pienso que de algún modo contrario, lo que busco es generar intimidad con el espectador, una suerte de empatía, más que solo testificar el momento. 

Luego mostraste unos dibujitos y textos ¿podrías contarnos un poco sobre estas piezas?

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Empecé a dibujar/escribir hace un tiempo, luego de repetir sin parar frases que deambulaban constantemente en mi cabeza. En ese momento estaban todas teñidas de algo corporal, por lo que utilizaba pelos corporales ajenos para construir las frases sobre hojas de papel. 

Luego de ese proceso, tenía la necesidad de experimentar algo más ligero que se relaciona, de manera opuesta, con un costado más fugaz del lenguaje. A partir de eso comencé a dibujar/escribir sobre hojas de papel que tengo preparadas y llevo conmigo a todos lados. Me dan la posibilidad de evidenciar cada pequeño sentimiento o catarsis antes de volverse pasado. En su mayoría refieren al amor, la felicidad, la angustia, el hartazgo, etc. 

Más allá de las claras diferencias materiales entre estos dibujos y las redes sociales como twitter ¿Sientes una diferencia entre publicar algo instantáneamente y guardarte los dibujos para exhibirlos después? ¿Qué efectos crees que produce?

Creo que la mayor diferencia entre las dos formas expresivas es la temporalidad. Como todo en la red, un mensaje de twitter pasa a ser historia un segundo luego de publicado. A raíz de esto surgen cierto tipos de mensaje diferentes a los que podría expresar en los dibujos. Hay ciertas cosas que escribiría en twitter que no me gastaria en dibujar. Es atravesar un proceso complejo que empieza con la repetición algo constante, un tiempo constante, de una frase o pensamiento. Mientras se piensa se teclea, y en el papel me pasa que luego que lo pienso, lo repienso y lo dibujo.

De todas formas la mayor diferencia que noto es el aura que poseen los dibujos. Una suerte energía especial donde se complementan el instante, el gesto, el contexto, entre otras cosas. 

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Me contaste que los tiraste al río, de nuevo. ¿Te arrepentiste nuevamente y los recuperaste o los dejaste ir?

Sentía que les faltaba algo, una suerte de bautismo. Armé pequeñas balsas de madera, coloque los dibujos en ellas y los largué a la corriente. Como que esos pensamientos tan impulsivos debía dejarlos naufragar. Por el rompimiento mismo del agua en la orilla, luego de un rato todos volvieron a mi. Fue como que los dejé ir pero sabía que volverían. 

Además de obtener capturas de la acción, ahí fue cuando sentí que los dibujos mismos estaban completos.

Hace unos días fui a una muestra y había un flipbook tuyo, los destellos de la luz del sol en el agua. El río funciona como un repositorio, tienda de materiales y espacio de exhibición ¿Es un río en específico o cualquiera?

Me hago esa pregunta siempre pero no dudo mucho: el río Paraná. Crecí en sus orillas y creo que personalmente es una carga simbólica muy importante.

Quieres contarnos el proceso de la obra que muestras en la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires?

En el marco de la Bienal presento una obra titulada Izemberg. Es un video monocanal en loop de una pirámide de vasos flotando en el río, en una actitud casi estática. Esta, a diferencia de las referidas anteriormente, surge básicamente después de jugar horas y horas con una gran cantidad de estos objetos que disponíamos con mis primos. Luego de armar formas, nos preguntamos sobre su fragilidad, y empezamos a proponer consignas delirantes. Una de ellas fue la llevada a cabo: colocamos la pirámide sobre el agua y dejamos que flotara. La imagen era tan linda que decidí hacer unas tomas de foto y video. A partir del registro aparecieron de inmediato muchas conexiones. 

Relaciono la fragilidad de la forma con la superficie donde se mece; el río, una gran masa de agua y energía, capaz tanto de ofrecer como de quitarlo todo. La forma se sostiene sobre una delgada línea superficial que permite su flotación, pero que es capaz de destruirla en un segundo.

El título Izemberg surge por un lado por el pintor Roberto Aizemberg, nacido en Entre Rios (al igual que yo), del cual soy amante de sus paisajes;  como también por los icebergs, grandes masas de hielo que flotan en la corriente mostrando solo una pequeña parte de su conjunto. 

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