Bruce Gilden: Only God can judge me

 
Imágenes cortesía de  MAGNUM

Imágenes cortesía de MAGNUM

 

Respecto al trabajo de Bruce no hay metáforas, no hay análisis complejos. Son las historias crudas y evidentemente reales las que construyen su discurso, su universo. Bruce es un fotógrafo autodidacta, de los que toman una cámara y descubren su entorno. Nació en Brooklyn, Nueva York, en 1946, y comenzó sus estudios en la Universidad Estatal de Pensilvania, pero su fascinación por la vida exterior y el complicado ritmo de las calles, comparado con el tedio de sus clases de sociología, lo inspiró a dejar los estudios universitarios y encontrar su verdadera vocación en la fotografía.

 
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Por Alberto Rebelo

No hay día que en las calles sea quieto, están más habitadas que los adentros. Absorto a las historias que suceden donde no hay techo, Bruce fue construyendo su obra. Primero fue en Coney Island, con personajes retratados luciendo cuerpos asoleados, diversos, con sus trajes de baño y sus gafas en conjunto con los escenarios. Esos fueron sus primeros personajes. Después despegó: Haití, Londres, Moscú [...] Ha viajado por el mundo desarrollando su obra, retratando crudeza e histórias atípicas. Pero a veces ni siquiera hay escenarios, sólo rostros. Lo que vemos en sus retratos más nuevos es un acercamiento más detallado. Con el tiempo, Bruce Gilden ha llegado a desprenderse del contexto calle, para concentrarse en las historias personales, en los gestos y las expresiones voluntarias, construyendo un diálogo más íntimo. Como en estas fotografías, parte de su última serie titulada “Only God Can Judge Me”, un proyecto sobre trabajadores de la calle adictos a la heroína y el crack. Sobre este proyecto habrá un libro publicado con el mismo título, diseñado por Jonathan Ellery.

 
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Sobra decir que su trabajo ha sido expuesto en museos y galerías alrededor del mundo, y que ha sido acreedor de varios premios y becas, y que es miembro de la agencia de fotografía más grande e importante del mundo, Magnum. Pese a las tecnologías, y la manera en que hoy se hace foto, Bruce deja todo eso de lado y se aferra a seguir siendo él, su cámara y su flash directo.

 
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