Little & Big Edie

 

Por Marbrisa Ter-Veen

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You can always take off the skirt and use it as a cape, I think this is the best costume for the day.

(Big Edie) Edith Ewing Bouvier Beale (1985-1977) y su hija (Little Edie) Edith Bouvier Beale (1917-2002) vivieron más de 25 años juntas en la casa Grey Gardens en East Hampton, Nueva York. Ellas dotaron a este sitio (acerca del cual se hizo un documental y posteriormente una película) de una historia particular, puesto que ellas, empobrecidas y abandonadas por su familia, se dejaron a la ruina en este lugar, aun cuando ambas pertenecían a la élite neoyorkina de la época; una y otra parientes directas de Jacqueline Bouvier Kennedy Onassis.

El hogar, mucho antes que ellas, perdió su encanto de casa de fin de semana para convertirse en pocilga y cárcel para la pequeña Edie, que inicialmente fue a Grey Gardens cercana a los treinta años para acompañar a su madre y no salió de nuevo al mundo exterior hasta contar con más de sesenta.

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En un imaginario social determinado existe la figura de una mujer enloquecida que vive en una casa abandonada repleta de objetos inservibles y muchos gatos. Si a este “arquetipo” urbano añadimos el de la hija solterona que vive con su madre, el resultado es, en apariencia al menos, el de las Bouvier-Bale.

You,’re on this world, you know, you’re are not out of the world. De los días de gloria, a las dos Edies les quedó el acento, su entrenamiento musical y los dientes blancos bien alineados, excepto por los inferiores, que se torcieron un poco por tener que preocuparse por las pulgas, el dinero y por la gente que a veces, durante la noche, merodeaba entre los arbustos por el patio trasero; también en ocasiones, había que protegerse de saqueadores de reliquias debido a su azotea agujerada y llena de mapaches a los que, por cierto, alimentaban.

En 1975 se estrenó un documental acerca de la vida, al mismo tiempo terrible y bella, de estas dos mujeres exiliadas de la élite neoyorkina (como Gossip Girl en los 50). El documental fue realizado por los hermanos David y Albert Maysles. Libros, musicales y mini-series se han escrito desde entonces acerca de este par. Hay algo extraño en la vida de las Edies que resulta excelente material artístico, quizás son ellas mismas y sus personalidades extravagantes o su preocupación por la ropa, la música, los zapatos y los sombreros que conservan aún en “la pobreza y la enfermedad”. My god, I have no hair.

Ambas habitan en una de las 14 habitaciones de la casa, recorriendo el resto para encontrar fruslerías y recuerdos. Se pasean como turistas entre los escombros de su propia vida pasada. En su habitación, las camas en las que duermen están una al lado de la otra, repletas de cacharros, papel periódico, gatos, radios y manchas. En una esquina de la habitación hay un pequeño refrigerador y un horno eléctrico. La casa no tiene agua corriente, en el horno hierven agua y cuecen maíz. This is a sea of leaves, a complete sea of leaves, If you loose someting, you can’t find it again, it drops to the bottom.

Su dieta consiste básicamente en paté, helado de chispas de chocolate y, se dice, que en ocasiones (cuando el dinero hizo falta) comida para gato. Esta dieta genera estragos en la pequeña Edie, quien aparece en el documental pesándose y lanzando un grito al ver los números. Algunos pensarían que vivir en tales condiciones desdibujaría de las prioridades este tipo de agobios. Pero nada de eso, madre e hija cantan, bailan y discuten asuntos importantes como quién ha tenido una vida feliz o con quién debió casarse la pequeña Edie. Es extraño cómo hablan de sus vidas como si éstas hubiesen terminado en algún momento mientras recorrían los oscuros pasillos de Grey Gardens, como si la vida se les hubiera ido repentinamente al adoptar al quinceavo gato.

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El temperamento artístico de las Edies parece ser el mismo que las lleva a la ruina y las mantiene felices ahí; el rayo de luz que las ilumina. Edith hija decoraba el cuarto de sus hermanos con los objetos olvidados hace años en los cajones. Sorprende que entre los periódicos orinados, los cacharros, los gatos y el polvo, lo que realmente molesta a Edith madre son cosas como que su hija proceda a cantar canciones que simplemente no quiere escuchar o que desentone al hacerlo. Edith hija sueña con irse de Grey Gardens y regresar a un mundo que ya no existe. You’re absolutely crazy, there’s nothing I can do.